Publicación Agosto 2008/Internacional/
Y Ortega…
¿qué es lo que quiere?
Por:
Alfonso Aya Roa.
alfaya00@hotmail.com
Desde su llegada al poder, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha mostrado una posición contra Colombia y el Gobierno nacional, que pone a pensar a muchos en lo que verdaderamente busca el líder de la revolución sandinista.
Las relaciones entre Colombia y Nicaragua siempre han sido difíciles. El motivo: el diferendo por el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y varios cayos ubicados en el centro del mar Caribe.
Pero desde enero de 2007, cuando Daniel Ortega asumió el poder en la nación centroamericana, las cosas se complicaron, los problemas se acrecentaron y los enfrentamientos verbales y diplomáticos están a la orden del día.
No sólo ha sido Colombia el blanco de sus ataques, sino también la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, países que colaboran estrechamente en la lucha contra la pobreza en este país centroamericano.
Con términos desobligantes y acciones no dignas de un jefe de Estado elegido democráticamente, las palabras de Ortega han ofendido a la diplomacia internacional.
ÁREAS MARÍTIMAS
El gobierno nicaragüense oficializó su demanda ante la Corte Internacional de La Haya el 4 de diciembre de 2002, y un día después Colombia aceptó la competencia de ese Tribunal, lo que a juicio de varios jurídicos, entre ellos el ex ministro Jaime Pinzón López, no ha debido ocurrir.
“Colombia no puede seguir cayendo en la trampa de meterse en un litigio sin razón de ser porque los tratados de límites son intangibles y perpetuos. Colombia ha debido rechazar la demanda y no concurrir a la Corte”, declaró Pinzón López.
Ya en épocas del gobierno sandinista, cuando Nicaragua estaba gobernada por Daniel Ortega, entre 1985 y 1990, este país centroamericano expresó una “opinión disparatada”, a juicio de los expertos colombianos, sobre su soberanía en aquellas islas y unos cayos menores, entre ellos los de Roncador y Quitasueño.
Nicaragua pretende sacar a licitación internacional la exploración de petróleo en “aguas que no son suyas”, porque según el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, Colombia cuenta con un “tratado que no puede ser disuelto a la luz de ninguna norma internacional: el tratado Esguerra-Bárcenas, firmado en 1928 por ambas naciones”.
Cuando a principios de este año Nicaragua sacó a licitación la explotación petrolífera en aguas que Colombia asegura son suyas, el presidente Uribe advirtió a las empresas norteamericanas que no participaran en ella porque ese territorio marítimo es “propiedad colombiana”, por lo que “debían atenerse a las consecuencias jurídicas”. Tres compañías norteamericanas, no obstante, hicieron ofertas a Nicaragua.
EL DIFERENDO
Según el analista Diego Arango, el viejo diferendo con Nicaragua por el paralelo 82 incluye las islas de San Andrés, Providencia y los cayos de Roncador, Serrana y Quitasueño, territorio insular que este país viene reclamando desde hace mucho tiempo, a pesar del antiguo tratado celebrado entre Colombia y Nicaragua denominado Esguerra y Bárcenas en 1928 y protocolizado en 1930, en el que Nicaragua acepta la delimitación marítima de ambos países.
Colombia ha ejercido soberanía sobre estos territorios, cuyas islas forman parte de la geografía nacional, y económica y culturalmente San Andrés y Providencia se asimilan a Colombia.
El pueblo sanandresano no considera ni por un minuto pasar a manos de Nicaragua, así que las pretensiones de este país sobre este territorio colombiano no caben ni en la lógica, ni en la práctica, ni mucho menos en el derecho internacional.
Lo que pasa es que esta reclamación es parte de un nuevo hostigamiento inducido por el presidente venezolano Hugo Chávez, quien ha estimulado al presidente nicaragüense, su socio en la idea de adelantar una revolución socialista en el continente, provocando al Gobierno de Colombia de manera sistemática, bajo diferentes pretextos: de una parte, desconociendo la institucionalidad, la democracia colombiana y la voluntad del pueblo, Chávez busca reconocer a los grupos alzados en armas como soberanos, y de otra, Ortega reclamando territorios insulares colombianos, para crear así un clima de confrontación con Colombia.
Nada más absurdo que las pretensiones de estos gobernantes de izquierda, que en su afán bélico quieran tomar a Colombia como el chivo expiatorio para sus propósitos. Suficientes problemas tenemos con los flagelos del narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares para que se nos sume otro más, esta vez a nivel continental, con el único fin de favorecer la minoría insurgente que utiliza métodos terroristas, crímenes de lesa humanidad, secuestros, extorsiones y ataques a la población civil para ejercer su política militar y desestabilizar más a nuestra nación. Como colombianos rechazamos las intenciones perversas de estos dos países, que lejos de solidarizarse con la situación colombiana pretenden alimentarla para pescar en río revuelto.
VIENTOS DE GUERRA
De otra parte, el candidato a la Alcaldía de Managua por la alianza liberal, Eduardo Montealegre, manifiesta que los ataques del presidente nicaragüense contra su homólogo colombiano es parte de una estrategia de Venezuela para desatar una guerra en el continente.
Montealegre asegura que el mandatario de Nicaragua pretende causar un enfrentamiento entre Venezuela y Colombia con sus constantes ataques. “Infortunadamente, la discusión del tema de soberanía que está en La Haya lo está utilizando como estrategia de ese plan. No me extrañaría que sea parte de un plan para que Venezuela decida entrar en un conflicto armado con Colombia y que Nicaragua sea la chispa que encienda ese conflicto”, dijo Montealegre desde Managua.
Añade que Ortega ha abusado del poder porque no ha gobernado bajo la democracia, sino bajo un régimen militar. “Me parece que el presidente está actuando en un plan coordinado con Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador para desestabilizar la región centroamericana y retomar el poder totalitario, como lo hizo en la década de los 80. Todo lo que hace el presidente Ortega está debidamente planeado, y no está loco como dice la gente”, indicó.
Por su parte, el director del diario La Prensa, Jaime Chamorro, dijo que en Nicaragua hay preocupación por los insultos que Ortega lanzó en las últimas horas a la mesa de donantes de la Unión Europea renunciando a una ayuda anual de 500 millones de dólares de ese organismo.
“Lo que no entendemos es que insulte a los países donantes”. Uno de los diputados más importantes de Nicaragua dice que “Ortega está jugando a la ruleta rusa”, manifestó Chamorro. De otro lado, uno de los grandes medios de prensa colombianos, El Espectador, dedicó un amplio reportaje para descalificar a Ortega y su familia, asegurando que del héroe guerrillero no queda nada, más que un gobierno familiar. El diario El Tiempo, a su vez, aseguró en un editorial que el jefe de Estado de Nicaragua busca armar un zafarrancho para romper relaciones diplomáticas otra vez o mantener una relación tormentosa.
APOYO TERRORISTA
Durante una reunión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, el representante colombiano Camilo Ospina denunció “la conducta agresiva y abusiva del gobierno de Nicaragua contra el Ejecutivo y el pueblo colombianos”, así como “la abierta violación por parte de ese gobierno de algunas de sus más elementales obligaciones jurídicas”.
Es necesario “denunciar aquí las actividades ilegales del gobierno nicaragüense, que protege, promueve y hace apología abierta a los grupos terroristas” y “olvida la defensa del camino democrático”, añadió Ospina ante la denuncia la semana pasada del presidente Ortega contra su par Álvaro Uribe, de auspiciar el “terrorismo de Estado”.
El diplomático colombiano denunció el hecho de que el presidente Ortega llame “hermanos” a gente que realiza secuestros, siembra minas antipersonales para defender cultivos de coca en sus territorios y mata y hiere a colombianos, en alusión a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
Ortega también hizo lo suyo: acusó al Ejército de Colombia de estar vinculado con “el narcotráfico hasta la coronilla” y al presidente Uribe de “criminal”, al pretender mandar a asesinar a las colombianas Martha Pérez y Doris Torres, a las que Nicaragua dio asilo, así como a la mexicana Lucía Morett Álvarez, tras la incursión militar del ejército colombiano contra un campamento de las FARC en la frontera ecuatoriana el primero de marzo pasado.
“Yo lo que le digo al presidente Uribe es que controle su ejército, que controle sus aparatos de inteligencia y que controle sus impulsos criminales. Porque usted sólo anda ofreciéndole muerte y sangre a los colombianos, eso es lo que hace”, dijo Ortega durante un encuentro público.
“Le he advertido y continuaré advirtiéndole al presidente Álvaro Uribe que no mande a sus matones a Nicaragua a asesinar a las muchachas, porque ellos lo hacen tranquilamente y después dicen que fueron paramilitares o que eran narcotraficantes, a pesar de que son parte del Ejército colombiano y su aparato de inteligencia disfrazados”, apuntó.
El diario La Prensa, el más influyente de Nicaragua, tuvo acceso, además, a los correos electrónicos encontrados en el computador del fallecido número dos de las FARC, ‘Raúl Reyes’. Uno de ellos es una carta enviada por el guerrillero colombiano a Ortega el 22 de febrero de 2003, entonces líder sandinista en la oposición.
En el mensaje, Reyes le solicita al ahora mandatario de Nicaragua información sobre la solicitud del préstamo hecho por las FARC a los libios, ya que éstos últimos les explicaron “las responsabilidades políticas del compañero Daniel Ortega con la ejecución de políticas del gobierno de Libia en nuestra región. Por esta razón acudimos a sus buenos oficios en la esperanza de obtener una pronta respuesta”, reza el texto.
La Prensa también publica el texto de otra carta enviada por ‘Reyes’ al líder libio Muammar al-Gadafi el 4 de septiembre del año 2000, donde le solicita un crédito por 100 millones de dólares, a pagar en cinco años, para la compra de armamento de largo alcance.
El computador de ‘Reyes’ fue incautado por el Ejército colombiano tras el ataque el pasado 1 de marzo a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, donde murieron el entonces portavoz de la guerrilla y otras 26 personas.
Hasta el momento, ni el gobierno nicaragüense ni la Embajada de Libia en Managua han emitido reacción alguna. Mientras tanto, el embajador colombiano ante la OEA, Camilo Ospina, dijo que su país demanda “que Nicaragua manifieste públicamente que rechaza la actitud de las FARC y que no va a darle ningún tipo de apoyo”.
IMPOPULAR
El 56 por ciento de los nicaragüenses desaprueba la gestión del presidente de su país, mientras que el 18 por ciento declara estar a su favor, reveló una encuesta de la firma Cid Gallup.
El sondeo, efectuado entre el 5 y 11 de junio en todo el país en una muestra con 1.260 personas mayores de 16 años de edad, fue encargado por el diario La Prensa y el Canal 2 de la televisión nacional.
El 56 por ciento de los entrevistados dijo que le parece “muy mal” o “mal” la gestión presidencial de Ortega, frente al 18 por ciento que la catalogó entre “muy bien” y “bien”.
El 26 por ciento restante consideró “normal” la labor del líder sandinista, quien asumió el poder el 10 de enero de 2007, o bien no respondió, según el estudio.
NEPOTISMO
El gobierno de Nicaragua otorga la mayoría de los contratos de la publicidad del Estado al canal 4 de televisión, privado y vinculado a la familia presidencial.
El semanario Confidencial señaló que según un seguimiento comercial de la empresa centroamericana Media Gurú, el 80 por ciento de la publicidad estatal se contrata con medios televisivos, principalmente el canal 4 de la televisión local.
Los hijos de Ortega gestionan la emisora La Nueva Radio Ya, el noticiero Multinoticias del canal 4 y una empresa de publicidad, dice el diario La Prensa de Managua.
Entre enero de 2007 y abril de 2008, el Gobierno gastó 5,85 millones de dólares en publicidad estatal, sin incluir las vallas publicitarias expuestas en los distintos municipios nicaragüenses con la figura de Ortega y el lema “Arriba los pobres del mundo”.
La empresa Media Gurú, que vigila el gasto publicitario y asesora a los anunciantes, medios y agencias, indicó que en 2007 el Gobierno contrató espacios publicitarios en televisión, periódicos y radio, por un valor de 3,67 millones de dólares.
De enero a abril del presente año gastó 2,18 millones de dólares, equivalentes al 60 por ciento de la publicidad estatal de 2007.
AYUDA INTERNACIONAL
La cooperación internacional, explican los especialistas consultados, ha ayudado a mantener la estabilidad macroeconómica del país, el valor de la moneda y un control relativo de la inflación.
Según algunas fuentes consultadas, los donantes se mostraron desconcertados frente a las acusaciones de Ortega. Los representantes de Dinamarca, Países Bajos y Gran Bretaña se reunieron para analizar el discurso y las acciones que tomarían. “Están molestos, pero tampoco van a retirar la ayuda”, dice la fuente ligada a organismos de cooperación.
La fuente afirma que los donantes europeos no van a tomar “ninguna actitud” frente a la posición del Gobierno, aunque explicó que las relaciones entre ambos no están en su mejor momento. “Están descontentos con el Gobierno desde hace rato porque no es serio. El Gobierno convoca a reuniones y nunca hay un acuerdo”, dice.
Entre las diferencias que se han creado entre el Gobierno y los donantes está la forma en que se debe manejar la cooperación. La fuente explica que el Gobierno ha planteado estrategias para controlar hacia dónde deben dirigirse estos fondos. La respuesta de los cooperantes fue que se debe reforzar la ayuda a las organizaciones de la sociedad civil y en temas de gobernabilidad.