Publicación Junio 2008/Entrevista/
CONTRA EL MEDIO AMBIENTE NO HABRÁ IMPUNIDAD
Por:
Hermógenes Ardila Durán
hermogenesardila2002@yahoo.com
“Las medidas de protección, preservación y conservación no se convertirán en letra muerta”, advierte el ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano Ramírez, quien reconoce que muchas empresas que predican la Responsabilidad Social Empresarial no la cumplen y “creen que esta filosofía equivale a hacer una fiesta el Día de las Brujas, y adiós”. El ministro acepta que el famoso Sello Ambiental Colombiano no ha dado los resultados esperados.
Aparentemente es un hombre conciliador. No se deja sacar de casillas fácilmente y tiene claro que es mejor concertar que arrasar con la imposición, pero a la vez se exaspera cuando los intereses particulares tratan de sobreponerse a la conservación, preservación y protección del Medio Ambiente.
“Mi objetivo es posicionar este Ministerio, generar la cultura de que si bien tenemos que propiciar el desarrollo, éste debe ser sostenible y amigable”. Lo dice en la cafetería de Carrefour, luego de firmar un acuerdo para sustituir las bolsas de plástico por maletas ecológicas.
“En el mundo –dice– se emplean cuatro millones de bolsas plásticas cada minuto. Ellas duran 100 y 120 años en desaparecer. ¿Y sabe qué? –pregunta–. “Son la causa de las inundaciones en las ciudades, porque tapan las alcantarillas, y de la contaminación de los suelos que son aptos para la producción de alimentos”.
Juan Lozano Ramírez es abogado, pero antes que litigante es periodista. Su profesión le ha servido para despertarle una gran sensibilidad social. Cuando llegó al Ministerio y conoció de primera mano las cifras sobre deterioro de la flora y la fauna, quedó abrumado.
No es posible que en el país se talen alrededor de 60.000 hectáreas de bosque cada año, que departamentos enteros se hayan convertido en cementerios de sustancias tóxicas, que las playas estén convertidas en basureros, que los traficantes de aves se paseen orondos por todas partes y que muchas empresas pasen por alto los programas de mitigación.
El ministro habló con Mundo Lector, y fue tajante: “No podemos acabar con la tierra, que es donde vivimos. Vamos a hacer cumplir las normas y a promover la producción blanca”.
Muchos no lo saben, pero le ha declarado la guerra a las bolsas de plástico, hasta el punto de que en el Congreso de la República hace tránsito un proyecto de ley para restringir su uso en las grandes superficies.
El país –dice el ministro– tiene una enorme deuda con el medio ambiente y es hora de empezar a pagarla, sin ambigüedades ni paños de agua tibia.
Según un estudio del Centro Nacional de Producción Más Limpia y Tecnologías Ambientales de Colombia (CNPMLTA), el sector industrial es responsable de más del 50 por ciento de la contaminación y de residuos tóxicos, por lo que el crecimiento y desarrollo económico no se puede hacer a costa de destruir la flora, la fauna y al mismo hombre.
Por ello, el Departamento de Gestión Ambiental (DGA) tiene unos objetivos muy claros y precisos, que van desde velar por el cumplimiento estricto de las normas y aumentar la eficiencia energética, hasta fomentar el uso de combustibles más limpios y proteger los ecosistemas.
Dada la importancia del tema, hablamos con el ministro Lozano Ramírez, quien hace un llamado al sector productivo para que adopte voluntariamente una política de producción limpia.
M ¿Cuál es el diagnóstico que se puede hacer sobre la cultura de protección al medio ambiente en el país?
J.L. Colombia ha tenido una tradición de conciencia ambiental importante en la región y ha expedido normas que en su momento fueron pioneras. Sin embargo, el desempeño ambiental, a pesar de los esfuerzos, deja mucho que desear, pues todavía vemos grandes afectaciones derivadas de los procesos industriales frente a la calidad del aire, el ruido, el manejo de las aguas residuales y el manejo de los desechos.
Lo importante es que hay una buena disposición y una sensibilidad ambiental creciente en los empresarios colombianos, grandes, pequeños y medianos. Ya está claro que el único camino aceptable para el desarrollo es aquel que lo garantice con altos estándares ambientales.
M El Gobierno acaba de expedir el decreto 1299 que obliga a las empresas a crear un Departamento de Gestión Ambiental. ¿Cuál es el objetivo? ¿Qué se persigue?
J.L. Ésta es una decisión trascendental, es una medida que aún está caliente porque se acaba de expedir, y lo que hace es reglamentar el artículo 8 de la Ley 1124 de 2007. Todas las empresas clasificadas como industriales deben incorporar en su estructura un Departamento de Gestión Ambiental de acuerdo con su tamaño y sus posibilidades. Esto lo que quiere decir es que ninguna empresa en Colombia podrá omitir la consideración de responsabilidades ambientales y en función de ellas deberán tomar medidas para que su producción no afecte al medio ambiente.
M ¿Estas medidas cobijan a todas las empresas, independientemente de su tamaño y de la actividad que desempeñen?
J.L. En desarrollo de la Ley, el decreto se aplica a todas las empresas a nivel industrial, cuyas actividades, de acuerdo con la normatividad ambiental vigente, requieran licencia ambiental, plan de manejo ambiental, permisos, concesiones y demás autorizaciones ambientales. Esto quiere decir que cualquier empresa que esté sometida a la legislación ambiental debe montar su departamento en función de su propio tamaño.
M ¿Esta decisión tiene una etapa de transición? ¿Cuándo empieza a operar?
J.L. El decreto rige a partir de su expedición (22 de abril), pero se ha definido un plazo de implementación de manera que las grandes y medianas empresas a nivel industrial tendrán un plazo máximo de seis meses. Las micro y pequeñas tendrán un plazo de 9 meses. A enero de 2009 las mipymes que estén cobijadas por el decreto deben tener su DGA.
M ¿Cuáles son las funciones específicas del DGA?
J.L. El Departamento es un área especializada dentro de la empresa para la gestión ambiental. Y tiene que establecer e implementar las acciones encaminadas a velar por el cumplimento de la normatividad ambiental, prevenir, minimizar y controlar la generación de cargas contaminantes. También está en la obligación de promover prácticas de producción más limpia y el uso racional de los recursos naturales, así como aumentar la eficiencia energética y el uso de combustibles más limpios. Algo muy importante: deberá implementar opciones para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y proteger y conservar los ecosistemas.
M ¿La medida no representa una carga onerosa que pueda llegar a afectar la estabilidad financiera de muchas empresas?
J.L. Hemos sido cuidadosos para no imponerles a las pymes, por ejemplo, cargas que le afecten su viabilidad. Por eso, a diferencia de lo que sucede con las grandes empresas, en las micro y pequeñas empresas, el DGA puede estar conformado por personal propio, si así lo estima y lo soporta su estructura, o pueden tener departamentos comunes con otras empresas que tengan la misma actividad económica. También pueden recibir válidamente asesorías de los gremios que las representan, y adicionalmente podrán recibir asesorías de personas naturales o jurídicas especializadas en este campo.
M ¿A qué se expone una empresa que incumpla las nuevas normas?
J.L. Las empresas deben asegurarse de que los plazos se cumplan, so pena de incurrir en sanciones ambientales que pueden ir desde multas hasta suspensiones y cierres.
M Desde su óptica como ministro, ¿cuál es el futuro de las empresas que no implementen normas amigables con el medio ambiente?
J.L. Con el calentamiento global, con la conciencia ambiental en el mundo, cada vez más el cumplimiento de estándares ambientales se viene convirtiendo en un elemento de competitividad. En lo local, las entidades son cada vez más severas, y una empresa que no maneje bien sus vertimientos, que no tenga la adecuada tecnología para controlar la contaminación, simplemente no podrá operar. El país ha entendido que tiene que lograr la compatibilidad entre el estímulo por el “empresarismo” y el apoyo a la creación de empresas, pero con plena sujeción y acatamiento de la normatividad ambiental.
M ¿Es muy difícil sembrar la conciencia ambientalista en el país? ¿Prima el negocio sobre el uso racional de los recursos?
J.L. A diferencia de lo que pasaba en el pasado cuando una empresa primero empezaba a producir y luego se interesaba sobre si afectaba o no el medio ambiente, y como no existía la autoridad ambiental, la contaminación podía quedar eternamente en la impunidad. Hoy se ha entendido que la contaminación afecta derechos prioritarios de los ciudadanos, la vida y la salud de la gente, y por eso se ha comprendido también que es inaceptable la producción a cualquier precio. Eso lleva a concluir que quienes no tengan procesos limpios de producción, simplemente no podrán operar.
M Desde el punto de vista de la competitividad, ¿producir limpio paga?
J.L. Por el lado positivo, una producción ambientalmente limpia se traduce en productos frente a los cuales el mercado está dispuesto a reconocer una prima de valor, a cotizar con mayores precios y a retribuir el esfuerzo en la buena gestión ambiental. Hoy, para los consumidores del mundo, lo limpio, lo verde, lo sano, lo responsable del proceso de producción se traduce en mejores precios, y a eso es a lo que deben apuntar las empresas de todos los tamaños. Colombia está negociando un número importante de acuerdos de libre comercio, no sólo el TLC con Estados Unidos, sino con la Unión Europea, Canadá, con países centroamericanos, con países nórdicos, y para penetrar en esos mercados la producción ambiental responsable se convierte en una ventaja competitiva. Eso lo tenemos que aprovechar.
M ¿Eso quiere decir que una empresa colombiana podría salir del mercado si no hace su reconversión hacia los procesos limpios de producción?
J.L. En los mercados de los países desarrollados los consumidores valoran el proceso de producción y compran si es verde, compran si es limpio, compran si no contaminan y castigan a las empresas si la circunstancia es la contraria. Por eso nosotros creemos que esta normatividad nueva, reglamentando los Departamentos de Gestión Ambiental, es una gran oportunidad para abrirles ventanas a los productos colombianos.
M ¿Qué apoyos financieros y beneficios tributarios se les ofrece a las empresas que le apuestan a la protección del medio ambiente?
J.L. Existen distintos tipos de estímulos, unos en renta y otros en IVA. En renta, las nuevas inversiones tienen un estímulo general del 30 por ciento reglamentado bajo la condición de que se produzcan desarrollos industriales que generen empleo y sea amigable con el medio ambiente. Hay una norma que permite una deducción del 20 por ciento en renta líquida cuando estos estímulos estén particularmente orientados a temas ambientales. Y está vigente una deducción del 16 por ciento del IVA en la compra de aquellos equipos que generan una mejoría en la gestión ambiental. Para ello se creó una división especializada en el Ministerio, que evalúa los proyectos y otorga un concepto, y si es favorable se oficia a la DIAN y el contribuyente tiene derecho a la deducción.
M ¿Qué debe hacer un empresario para acogerse sin traumatismos a las nuevas disposiciones?
J.L. Estamos ajustando la Dirección de Desarrollo Sectorial para tener una ventanilla permanente de asesoría en gestión ambiental, particularmente para orientar y facilitarle el proceso a las micro, pequeñas y medianas empresas. De la mano de las agremiaciones, del propio sector productivo, en el Ministerio encontrarán todo el apoyo necesario en diferentes áreas como acceso a tecnología e implementación de los procesos.
M Existen muchas empresas que aún emiten gases por encima de los límites establecidos, que vierten desechos a las fuentes de agua y que evaden las normas. ¿Qué va a hacer el Ministerio?
J.L. El Ministerio les ha pedido a las autoridades ambientales locales y regionales, que son las que tienen la primera competencia en esta materia, que sean particularmente severas con las grandes empresas que no cumplan con las normas. Nosotros entendemos que el estándar ambiental tiene que ser alto para todas las compañías, pero tenemos claro que una cosa es el esfuerzo de un microempresario y otra la desidia, el desdén, la tacañería o simplemente el descuido de grandes corporaciones, que teniendo modo no cumplen con la función ambiental. Este Gobierno se la juega, quiere y promueve la empresa privada, pero no admitiremos el incumplimiento de la responsabilidad ambiental.
M En Colombia hay un boom de empresas que hablan de responsabilidad social empresarial. ¿Usted cree que eso es real o que es letra muerta?
J.L. Colombia ha avanzado en responsabilidad social empresarial, pero en muchas empresas es letra muerta. La RSE no es hacer una fiesta el 31 de octubre para la noche de las brujas, y adiós. No, es la gestión de todos los días. La empresa es el agente del bienestar colectivo por su buen desempeño. En lo ambiental, eso se traduce en responsabilidad en los procesos de producción.
M ¿En qué va la adopción por parte de las empresas del Sello Ambiental Colombiano?
J.L. El Sello Ambiental Colombiano requiere muchas medidas antes de que se pueda implementar para que sea confiable en el mundo. Para ello ha sido indispensable expedir varias normas técnicas colombianas referidas a las etiquetas ambientales, a los criterios para los distintos productos, a los embalajes, empaques, cordeles, a las fibras de las telas, etc. La verdad es que ha sido más complejo montarlo que en lo que en su momento se pensó cuando inició su trámite.
M ¿Cuál es el balance?
J.L. Debo confesarlo con mucha franqueza que estoy insatisfecho con los resultados porque hay muchas solicitudes, muchos procesos, pero no hay en este momento utilización formal del Sello Ambiental Colombiano. Entonces el balance es tan pobre que amerita una revisión de los esquemas de certificación. Se ha compensado con certificaciones especializadas de los productores, pero no propiamente con el SAC.
FACILIDADES PARA LAS MIPYMES
El Departamento de Gestión Ambiental de las micro y pequeñas empresas a nivel industrial podrá estar conformado así:
- • Personal propio.
- • Uno o más Departamentos de Gestión Ambiental comunes, siempre y cuando las empresas tengan una misma actividad económica, sin perjuicio de la responsabilidad ambiental, que será individual para cada empresa.
- • Asesorías de las agremiaciones que las representan, sin perjuicio de la responsabilidad ambiental, que será individual para cada empresa.
- • Asesorías por parte de personas naturales o jurídicas idóneas en la materia sin perjuicio de la responsabilidad ambiental, que será individual para cada empresa.
- Las empresas podrán integrar, además, el DGA junto con otros departamentos de salud ocupacional, seguridad industrial o calidad. En este caso, es necesario que las funciones en materia ambiental sean explícitas y se dé cumplimiento a los demás requerimientos establecidos en esta norma.
LAS EMPRESAS SE TIENEN QUE AJUSTAR
Además de las funciones que se establezcan dentro de cada una de las empresas a nivel industrial, el DGA deberá, como mínimo, desempeñar las siguientes funciones:
- • Velar por el cumplimiento de la normatividad ambiental vigente.
- • Incorporar la dimensión ambiental en la toma de decisiones de las empresas.
- • Brindar asesoría técnico-ambiental dentro de las empresas.
- • Establecer e implementar acciones de prevención, mitigación, corrección y compensación de los impactos ambientales que se generen.
- • Planificar, establecer e implementar procesos y procedimientos, gestionar recursos que permitan desarrollar, controlar y realizar seguimiento a las acciones encaminadas a dirigir la gestión ambiental y la gestión de riesgo ambiental de las mismas.
- • Promover el mejoramiento de la gestión y desempeño ambiental dentro de la empresa.
- • Implementar mejores prácticas ambientales en la empresa.
- • Liderar la actividad de formación y capacitación a todos los niveles de las empresas en materia ambiental.
- • Mantener actualizada la información ambiental de la empresa y generar informes periódicos.
- • Preparar la información requerida por el Sistema de Información Ambiental que administra el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM.
- • Las demás que se desprendan de su naturaleza y se requieran para el cumplimiento de una gestión ambiental adecuada.
LA GUERRA AL PLÁSTICO
En el mundo, cada minuto se utiliza un millón de bolsas plásticas, que se han convertido en uno de los peores enemigos del ecosistema. En Colombia, según el ministro, se está trabajando para sustituirlas por costales reutilizables. Es más: en el Congreso cursa un proyecto de ley para restringir su uso. Carrefour, voluntariamente, ya inició un plan de sustitución, y la idea es que hacia el futuro este producto sea usado lo mínimo posible.
“Las bolsas plásticas están afectando de manera muy severa el ecosistema en territorios extensísimos, están tapando los alcantarillados y provocando tragedias. Por eso el país tiene que girar hacia una cultura distinta de utilización de las bolsas plásticas. El proyecto de ley lo estamos concertando, sobre todo en lo referente al periodo de transición, y el Gobierno tiene la esperanza de que muy pronto estemos estrenando esa medida para bien de la naturaleza”, afirma el ministro Lozano Ramírez.“En Colombia –agrega– está empezando a crecer la conciencia para hacer la migración de bolsas de plástico hacia bolsas biodegradables y de bolsas biodegradables a bolsas de tela reutilizables, que son las ideales”.
“A mí me preocupa –precisa– que esté haciendo carrera que las llamadas bolsas biodegradables son la solución. Eso no es cierto, porque éstas no desaparecen por arte de magia, sino que duran mucho tiempo en el ecosistema. Pero mientras se da el salto, las biodegradables son menos malas que las comunes”.
La pelea en el Congreso será dura, según dicen los expertos, pues de por medio está nada más ni nada menos que la poderosa industria del plástico.
¿Y QUÉ PASA CON EL SELLO AMBIENTAL COLOMBIANO?
El desarrollo del Sello Ambiental Colombiano trae consigo beneficios interesantes desde el punto de vista económico y ambiental para los diferentes sectores involucrados. Desde la perspectiva industrial, un usuario del Sello puede obtener los siguientes beneficios potenciales:
- • Atraer inversionistas y fuentes de financiamiento, particularmente de aquellos con conciencia ambiental.
- • Mejorar la motivación de los empleados.
- • Aumentar el conocimiento de su producto.
- • Reducir la responsabilidad debido a una disminución de los impactos ambientales.
- • Mejorar las relaciones con los entes reguladores.
- • Facilitar la identificación y gestión de los requisitos legales.• Mejorar su competitividad, su situación en el mercado y la imagen de su organización o marca.
- • Mejorar su competitividad, su situación en el mercado y la imagen de su organización o marca.
- • Orientar su estrategia comercial hacia nichos de mercados especializados y de alto crecimiento.
- • Alcanzar procesos más eficientes, menor uso de materiales y energía, y reducción de los residuos por disponer.
- • Lograr o superar las expectativas del cliente.
- • Mejorar la fidelidad de los clientes.
BENEFICIOS COMPETITIVOS
Como beneficios para los consumidores pueden identificarse los siguientes:
- • Disponibilidad de información verificable, precisa y no engañosa; esto garantiza decisiones de compra acertadas desde el punto de vista ambiental.
- • Satisfacción personal en términos de una contribución efectiva al mejoramiento ambiental.
- • Mayor disponibilidad en el mercado de productos menos nocivos para el ambiente.
- • A partir de la información ambiental del producto es posible adquirir nuevos conocimientos sobre mejores comportamientos ambientales.