Publicación Mayo 2008/El rincón de Pepe Buenahora/ Lapsus Cálami
TRAVESURAS CON LAS PALABRAS

pepebuenahora

Por: Jorge Peinado Zapateiro

Tú eres un as no visto, un ser dotado de admirables talentos, y si me pongo a decírtelo, es porque me considero un artista de la lisonja, y nada me gusta más que mi arte. ¿Tiene todo esto sentido? ¡Qué va! ¡Sólo por que rías! (Rubén Blades).

Los chistes más finos son los que consisten en juegos de palabras, un recurso que encontramos en todos los escritos, llenos de seriedad, como en los textos sagrados, y cargados de humor en los más recónditos recovecos de la literatura universal.

Un experto en estos juegos era el poeta español Francisco de Quevedo, quien en su tiempo ya presentía el resquebrajamiento de la grandeza de España ante una monarquía débil. El anecdotario universal da cuenta de una apuesta hecha por el connotado poeta, a quien un amigo retó a que no era capaz de decirle ‘coja’ a la reina en su propia cara. El poeta aceptó el reto y se presentó ante la soberana con una rosa y un clavel, y con la reverencia de rigor le expresó este calambur: “Entre el clavel y la rosa, Su Majestad escoja”.

Una broma similar le jugó a Felipe IV, quien en alguna ocasión le pidió que improvisara un poema. Quevedo le pidió que le diese pie, es decir, que le diese un motivo, como se acostumbraba en la época, pero el Rey tomó la petición al pie de la letra y le presentó una de sus extremidades, ante lo cual Quevedo se arrodilló, tomó el pie entre sus manos y le dijo: “En esta postura / dais a entender, señor, / que vos sois la cabalgadura / y yo el herrador”.

Otra anécdota, que también tiene que ver con Quevedo y su amigo Lope de Vega, ambos muy aficionados a las copas y a disgustarse entre sí para luego reconciliarse, provocó que otro grande en estos menesteres, el también poeta Luis de Góngora, escribiera la siguiente copla, haciendo un juego de palabras con los apellidos de los dos amigos:

  • Hoy hacen amistad nueva,
  • más por Baco que por Febo,
  • don Francisco de Quebebo
  • y Félix Lope de Beba.

El escritor venezolano Luis Barrera Linares acude a este recurso para darles título a sus libros. Veamos: Parto de caballeros, Beberes de un ciudadano, Cuentos de humor, de locura y de suerte y Sobre héroes y tombos. En los dos últimos juega con los títulos dados por dos grandes de la literatura latinoamericana: Horacio Quiroga (Cuentos de amor, de locura y de muerte) y Ernesto Sábato (Sobre héroes y tumbas).

Para finalizar, un par de anécdotas que podrían entrar en estos ingeniosos juegos. Una tiene que ver con el editor de esta revista, quien, en épocas en que se puso de moda el cabello suelto y desordenado en las mujeres, solía lisonjearlas con este requiebro: “Estás como para hacerte un peinadito”, algo que la mayoría de ellas no entendió en su momento, pero que al hacerlo, lo agasajaron con más de una sonrisa.

La otra habla de una italiana que orgullosa le muestra a su amiga un anillo que le han regalado. La amiga, admirada, exclama: “¡Oh!, ¿diamante?”. Y la ítala responde: “No, ¡di mio marito!”.

(Confieso que he bebido).

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