Publicación Mayo 2008/cultura/
ROCK COLOMBIANO
UN RINCÓN DE LA MEMORIA
Por:
Ivonne Lorena García González.
Se cumplen 50 años de la incursión del rock en nuestro país, al igual que nuestra revista cumple 50 ediciones llevándole lo mejor de la cultura. Es por eso que queremos hacer un homenaje a esa historia oculta y olvidada de un género tan importante cultural y socialmente en nuestro país.
Es difícil aceptar que en Colombia la memoria es una práctica imposible, una disciplina que muy pocos practican, ya sea por la dureza de las situaciones que hemos tenido que vivir o tal vez porque el olvido es preferible en un país en el que la memoria sólo sirve para buscar problemas en lugar de solucionarlos. El olvido está en toda nuestra historia, particularmente es una enfermedad que parece incurable en las esferas culturales, pidiendo recuperar aún muchos de los tesoros que se guardan en esa esquina de la memoria en la que unos pocos tiene esperanza aún.
El Museo Nacional de Colombia, en asociación con la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte del Distrito, Rock al Parque y el Ministerio de Cultura son unos de esos visionarios y soñadores que todavía creen en la recuperación y construcción de la memoria en un país que se niega a aceptar el pasado como elemento detonante de la realidad actual.
La exposición Nación Rock es tal vez el primer intento de reconstrucción de la historia del rock en nuestro país, una historia que no lleva 20 años, como muchos pueden pensar, sino que lleva medio siglo de evolución traumática, con toda clase de obstáculos y problemas, que se inició con las primeras bandas que se apropiaron de movimientos musicales internacionales y que con los años derivarían en movimientos sociales y culturales en nuestro país.
Mundo Lector habló con Felipe Arias, historiador y curador invitado de la exposición, sobre los orígenes del rock en nuestro país, sus problemas, el estado del arte en materia histórica, sus características y futuro.
INICIOS
La historia del rock en nuestro país se divide principalmente en 4 fases, relacionadas con los contextos sociales, políticos y culturales de cada momento en que ocurrieron, haciéndolas testigo y documento principal de el bagaje cultural de la Nación.
Los primeros pasos se dieron entre los años 1965 y 1968. No se puede hablar del rock, como lo conocemos hoy en día, pues en esos momentos los estilos predominantes eran el Ye-Ye y el Go-Go, formas de rock casi en un formato pop y suave. El rock apenas se daba a conocer en la escena nacional con la llegada de los primeros discos de The Beatles, Beach Boys, Rolling Stones, entre otros.
Los jóvenes de la época se interesaron por hacer esta música, en sus comienzos de manera muy rudimentaria, en su gran mayoría covers de las bandas que los influían, una música hecha con las uñas debido a su novedad y las limitaciones técnicas. “Las primeras bandas comenzaron haciendo covers, muchas veces en inglés, y con el tiempo se consolidaron haciendo que al final de la década maduraran y llegaran a componer sus propias letras”, dice Arias.
Fue esa evolución la que permitió la aparición de las primeras bandas con contenidos musicales y líricos puramente colombianos, contextualizados y situados en las realidades locales más que en las internacionales, pero aún tomando bases de los productos de afuera para enriquecerse. Esas primeras bandas están aún en nuestras memorias, muchas veces enterradas: Génesis, Los Flippers, Los Speakers, La Columna de Fuego, La Banda Nueva, Los Ampex, entre otras.
La generación de esa primera identidad rockera fue lo que permitió la aparición de las siguientes fases del género en nuestro país, si bien muchas de estas bandas desaparecieron al poco tiempo. Según Arias, “debido a que muchos de ellos abandonaron el rock como proyecto de vida, salieron del país a dedicarse a otras cosas o continuaron con la música de otras maneras”.
Muchas de las personalidades que surgieron en esta primera época siguen haciendo música, ya sea clandestinamente o como productores más que ejecutores, casos como el del Chucho Merchán, ex Malanga, quien salió del país y ha tenido la oportunidad de trabajar con artistas como Jaguares, Eurythmics y David Gilmour de Pink Floyd. Eduardo Acevedo, baterista de Los Flippers, se dedicó a la percusión y hoy es uno de los maestros más reconocidos de la disciplina en el país.
Con ellos surgirían movimientos como el hipismo. El auge de las discotecas, los festivales musicales como Ancon, los happenings y recitales en parques y calles se tomaron la capital como epicentro de un movimiento que prometía pero que callaría por un rato.
NUEVAS INFLUENCIAS
La diversificación del rock no sólo se dio a nivel mundial, sino también nacional. Fue entre 1975 y 1985 cuando se vio una proliferación de fusiones, nuevos sonidos y bandas de corte experimental, aunque sin el mismo auge o ímpetu de las primeras. Los focos principales de esta explosión musical se dieron principalmente en Bogotá y Medellín, donde empezaron a surgir bandas de rock medianamente pesado (que en un futuro gestarían el movimiento metalero), rock progresivo y rock con tintes electrónicos y folclóricos.
Si bien el número de bandas disminuyó, la fidelización del público continuó y grupos como Traphico, Nash, Carbure y Tribe 3 sacaron la cara por el movimiento. A finales de los años 70 el rock entraría en un sueño casi profundo, un silencio musical en el que se prepararon para salir a la luz las bandas de la tercera ola, totalmente distintas de sus predecesoras.
EL ROCK EN ESPAÑOL
Muchas de las bandas que surgieron en el lustro del 85 al 90 fueron reconocidas gracias al boom del rock en español y al surgimiento de otras similares en Latinoamérica, como es el caso de Soda Stereo, Andrés Calamaro, Fito Páez, Enanitos Verdes, entre otros. Escenas como la del punk o el metal tomarían una fuerza impresionante en Medellín, muchos de ellos como respuesta a la superficialidad de bandas rock/pop y en general como respuesta a la situación social del país.
El rock no sólo permeó la sociedad y ayudó al surgimiento de movimientos juveniles como los metaleros, punks, skinheads o rude boys, sino que llegó al cine como elemento comunicativo. Fue así como vimos y escuchamos a Rodrigo D No futuro. Así mismo, bandas de culto y consideradas como clásicas por estos días aparecieron en estos 5 prolíficos años: La Pestilencia, Kraken e I.R.A. Otras de un corte un poco más comercial, mas no por eso menos importante también son recordadas, ya sea por su latencia en la memoria como algo reciente o por la marca que dejaron en la juventud de aquellos años: Pasaporte, Compañía Ilimitada y Sociedad Anónima. Bandas que abrirían el camino para lo que conocemos como el auge del rock nacional, la última fase de esta historia, hablando en términos históricos, pero que continúa vigente.
ROCK NACIONAL
Y lo que muchos conocen y denominan como rock nacional es sólo la punta de iceberg que hemos visto a lo largo de este resumen. La primera parte de los años 90, los circuitos underground del rock se popularizaron y alcanzaron una visibilidad importante; otros se quedaron en las sombras, pero aún abrazando la popularidad en sus propias esferas. “El rock que se movió en la marginalidad tuvo más estabilidad que otros, como en los casos de Neurosis y Masacre en Medellín”, afirma Felipe Arias.
El interés por mostrar lo local más que por imitar estilos internacionales fue la nota predominante y tal vez el hecho que ayudó a la consolidación definitiva del rock como una institución en el país. 1280 almas, Aterciopelados, La Derecha, Ekhymosis y Estados Alterados fueron las bandas que sacaron la cara no sólo a nivel nacional sino también internacional, por un movimiento musical que tuvo inicios y sucesos traumáticos pero que merecía ver la luz, luego de tantas décadas de lucha.
La actualidad está llena de diversas manifestaciones y cada día que pasa los grupos que aparecen en escena son más y más, ampliando y dando gusto a audiencias que se nutren (o se desnutren también) cada vez más, gracias a los avances tecnológicos, la facilidad de difusión de material y el amplio espectro de oportunidades musicales que brinda el mercado actual. Para muchos, el rock no ha pasado de moda; para otros tantos, no es lo que debió ser o ha perdido su esencia; sea cual fuere la visión, el rock sigue vivo, queramos o no.
UN FUTURO, UNA TAREA
A través de este corto vistazo a la historia del rock en una Nación sin memoria, podemos ver, como afirma el curador de la exposición, Felipe Arias, que “el rock es un producto foráneo limitante en un país en el que la música no es una opción de vida; muchos lo notaron y lo abandonaron”. Con todos sus clichés y estereotipos, el rock llegó para quedarse con muchos, a cambiar a otros y simplemente a entretener a un país con urgencia de expresión.
La exposición Nación Rock planea ser itinerante por varias ciudades de Colombia y Latinoamérica como parte del proyecto de sensibilización en cuanto a construcción de memoria se refiere, además de tener proyectado montar virtualmente una galería con el material que aporten las personas interesadas en la consolidación de un referente material, audiovisual y musical de nuestra historia. La muestra está conformada por una selección de 190 objetos (entre material musical, visual, letras de canciones e indumentaria), representativos de artistas y bandas que han hecho música rock en Colombia entre 1965 y 1995, y otros más que la gente del común puede donar o compartir de manera voluntaria.
Gracias al esfuerzo del Museo Nacional, la construcción de un documento o un lugar para la memoria de los movimientos culturales y sociales como lo son el rock y el cine, son las armas perfectas para luchar contra el olvido y el desdén del tiempo y la mala memoria del colombiano. Pero no sólo está Nación Rock, también hay un compendio de 18 exposiciones temporales que pretenden dar valor e importancia a los aportes de la cultura popular en la construcción de identidad y un vistazo a la historia reciente del país más que a lo puramente histórico entre 1948 y 1991, un tiempo que si bien fue violento por referencia política y social, también fue muy rico en expresiones de lo popular y cotidiano.
La Historia del cine, Memorias del río Magdalena, la cotidianidad doméstica son temas que se tratarán o han sido tocados por este proyecto del Museo Nacional y el Ministerio de Cultura para la visualización de los actores sociales que antes eran ignorados por la historia, como lo son la juventud, la música, el cine y las acciones cotidianas.
Esperamos que las iniciativas de recuperación de esos momentos, recuerdos e historias importantes que se viven en la cotidianidad sean de acogida en la sociedad colombiana, porque la construcción de país también se hace desde la historia.