Publicación Marzo 2008/Salud/
Várice
Por estética, no; ¡por salud!
Por:
Marisol Alzate Duque.
Esas molestas y dolorosas venas serpenteantes que se ven azules, moradas y hasta negras, reflejan un problema circulatorio que de ignorarlo tiende a empeorar. Muchos casos se alivian con cirugía, pero lo mejor es prevenirlas.
Quizás usted es una de esas personas que inevitablemente padecen várices, aquellas venas y venitas que se dilatan, causan dolor y, como es lógico, no se ven nada bien en sus piernas y pies. Esta dolencia es bastante común en la población, principalmente en las mujeres, y no siempre se le da la importancia que requiere para ser tratada a tiempo.
Las várices aparecen cuando el torrente sanguíneo, que normalmente irriga todos los rincones del cuerpo, se estanca en alguna zona de las piernas. Las venas tienen la misión de llevar la sangre del cuerpo al corazón y cuando estos largos conductos pierden fortaleza en sus tejidos, se dilatan, la sangre se acumula y hace más lento su camino hacia el corazón, lo que provoca que poco a poco se pronuncien.
Existen dos tipos de venas: las varicosas y las de vasitos. En las primeras se observan largas venas en las piernas, de color azul o gris. Las pequeñas venas rotas se ven moradas o rojas y afectan a la gran mayoría de las mujeres. Se presentan en los muslos, las piernas y los tobillos, y su aparición obedece a razones hormonales y hereditarias.
Dolores en las piernas, cansancio, calambres, inflamación de los pies y aparición de morados sin causa alguna son síntomas claros de que se padece un problema circulatorio que puede terminar en várices. Las razones de estos molestos síntomas son: permanecer mucho tiempo de pie o sentado, el embarazo, el uso de anticonceptivos y la herencia de los padres.
Si usted presenta várices o una pequeña venita que se puede agrandar con el tiempo, con seguridad es una de las 200 millones de personas con várices que hay en el continente y forma parte del 30% de la población colombiana que las padece. Cerca del 60% de la población mundial mayor de 25 años tiene várices, lo que indica que es una dolencia que afecta a la mayor parte de la población en todo el mundo.
Si ha notado que tiene uno o varios síntomas de várices y cree que con levantar las piernas o ponerse unas medias basta para aliviar los dolores, no pase por alto esta situación. Probablemente el problema es más complejo y requiere la opinión médica para tratar su caso en particular. Las venas y sus complicaciones son diferentes en cada persona, por lo cual los tratamientos también lo son, de acuerdo con la localización, el tamaño, la dilatación y el color de las várices. Busque preferiblemente la ayuda de un cirujano vascular.
UN TRATAMIENTO PARA CADA CASO El análisis de sus venas comienza con una ecografía especializada que evalúa cómo es la irrigación sanguínea en estos conductos; posteriormente, según el caso, se elige el tratamiento más indicado para tratarla. Algunos de los más conocidos y confiables son:
Láser. Se elige para tratar venas grandes y medianas en las que una pequeña fibra de láser introducida en la vena la bloquea. Este método se realiza con anestesia local y el paciente sale caminando de la sala.
Espuma ecoguiada.Consiste en la aplicación de una espuma especial que va directamente a la vena afectada. Guiado por una pantalla especial, un ecógrafo especializado controla algunos casos de várices
Escleroterapia. Este tratamiento está indicado para las pequeñas venitas. Con este método se produce el cerramiento del vaso que presenta el problema. El tratamiento puede durar varios meses.
En cualquier caso, los tratamientos son confiables y presentan pocas molestias y cicatrices; sin embargo, el especialista es quien debe tomar la decisión acerca de qué método es el aconsejable para su situación.
APRENDA A PREVENIRLAS
Una vez aparecen las várices es difícil erradicarlas. No obstante, puede aliviar los dolores o demorar su aparición teniendo en cuenta algunas recomendaciones: Eleve las piernas. Practicar esta posición en el momento en que sea posible ayuda a liberar la presión en las piernas y los pies, lo que permite mejorar la irrigación sanguínea. Colóquelas sobre un sillón o cojín.
Eleve las piernas. Practicar esta posición en el momento en que sea posible ayuda a liberar la presión en las piernas y los pies, lo que permite mejorar la irrigación sanguínea. Colóquelas sobre un sillón o cojín.
Utilice medias de compresión. La razón es que ayudan a tener una mejor circulación sanguínea y alivian los dolores que producen las venas dilatadas.
Evite el sedentarismo. Unos hábitos de ejercicio, caminatas y otras actividades físicas favorecen la circulación.
Incline la cama. Puede probar con unos cojines debajo del colchón, en la parte de los pies, o colocando unos bloques en las patas posteriores de la cama.
Los masajes ayudan. Con los pies en posición elevada puede hacerse un masaje con unos golpecitos suaves desde el tobillo hasta el tronco. Se aconseja no realizar estos golpes con brusquedad, ya que pueden afectar más las venas.
No se quede quieto. Si las actividades que realiza a diario le implican mantenerse mucho tiempo sentado o en una sola posición, procure mover las piernas con regularidad (cada media hora, por ejemplo), al menos durante dos minutos. Estos movimientos pueden ser: ponerse de puntillas, mover los dedos de los pies y extender las piernas hacia delante y hacia atrás.
No ingiera hormonas. Puede estimular la aparición de las venas. No lo haga sin la recomendación de su médico.
